Con el pasar de los años y sobre todo en las grandes ciudades, el aumento desconsiderado de vehículos ha hecho que los principales caminos colapsen, generando embotellamientos, accidentes, contaminación y estrés, sobre todo en las horas pico. En un mundo donde cada segundo cuenta, y en donde todo tiene que ser urgente, una pequeña variación en nuestra sincronizada rutina genera una reacción en cadena que luego desemboca en caos. Una de estas alteraciones es en el momento de ir a nuestro trabajo y encontrarnos con un colapso en las redes del tránsito, ya que esto terminará como es sabido en enojos, nerviosismo, etc, etc. El problema de estas situaciones es que no pensamos que cada uno de nosotros maneja un vehículo por separado. Esto genera más y más y más tráfico desordenado, ya que todos queremos llegar a tiempo al lugar deseado. A su vez, el reloj cada vez va avanzando más rápido, obligándonos a querer ir más aprisa por miedo a llegar tarde. El problema es que todos pensamos...
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